viernes, 13 de julio de 2012

Mitos y Leyendas del Norte Argentino


CREENCIAS PAGANAS

Son aquellas, que están arraigadas en la memoria de la gente no solo del campo, sino también de aquellos de la ciudad. Cuentan que había una vez un cieguito bueno, apodado “Carballito”, a quien con viles engaños, unos forasteros lo extraviaron del camino y le dieron muerte.Hasta allí la narración no pasaría de una crónica policial. Pero la mística popular, crédula y pura le da un final distinto: cierto caminante, agotado por la sed en un día de verano, vio un hilillo de agua pura atravesar casi el camino. Adentrándose unos pasos en el monte, para buscar la fuente, descubrió el cadáver de “Carballito”. Habían pasado varios días desde su homicidio, pero como en el milagro de Berceo el muerto tenía “lengua fresca, como una manzana”.En ese mismo lugar le dieron sepultura, y a su cruz de madera llegaron las oraciones y “santiguas” de los ocasionales viajantes. Y según dicen, también los milagros... Al igual que Carballito, otro que tuvo una muerte violenta es El Linyerita. Su cruz está al norte de la principal avenida de nuestra ciudad. Quizás su historia vulgar, pero con su final trágico y al no tener parientes (como en el caso de la Telesita ), la comunidad los enterró y a su cruz fue a pedir “gracias” o favores y a encenderles velas. 
Habrá sido la fatalidad o la providencia, lo cierto es que muchos de esos favores fueron “concedidos”, y allí comenzó a gestarse una especie de canonización no eclesiástica, sino popular.Lo cierto es que están allí, y como dice la canción, “siempre han de tener una velita prendida”Incluso aquí mismo, en la ciudad camino al cementerio, una cruz de madera rodeada de incontables velitas, ropa usada, y heterogéneos objetos llevados para cumplir “la promesa”,testifican su vigencia. 
Cabe destacar un hecho acaecido el año 1987 en la provincia , y mantuvo en vilo a la población: un par de niños se extravío en el monte. El padre, amigos y policías lograron dar con el paradero de uno de ellos. Múltiples conjeturas se tejieron en torno a este hecho.En una nota de El Liberal, anta la angustia y desazón que tal circunstancia producía, un lugareño estimó que al otro niño jamás lo encontrarían: “se lo ha llevado la Madre del Monte – dijo -, enojada por que el padre había cazado más de lo que necesitaba ...”Son hechos sociológicos digno de mención, porque como vemos, nuestra gente, en las dolorosas angustias, propias de nuestra condición humana, vuelve a las fantasías, a las ficciones, en cuyos términos da sentido a la vida. Sondea en lo profundo en lo misterios ancestrales que encierran sus leyendas y sus mitos. Y a veces, ellas lo alivian de la ansiedad de no saber bien quién es. 

EL ALMAMULA 

El Almamula: recibe el nombre de Almamula una mujer condenada por incesto, por vivir con un cura o llevar una vida licenciosa. Se transforma de noche, al dar la primera campanada de las doce en una mulita de pocos años, chica. Galopa haciendo un ruido infernal: arrastra cadenas, da rebuznos estridentes y desesperados, bufa; echa fuego por la boca, las narices y los ojos. Hace ruido como si mascara el freno. Su grito es a veces como un relincho y otras como un llanto de mujer, un quejido que estremece a quienes lo oyen. Llega hasta la puerta de la iglesia y luego recorre el camino de vuelta. Mata a dentelladas a la gente que se le atraviesa y hasta puede comérsela. Lleva las riendas sueltas, de modo que al correr las pisa y se lastima la boca con el freno. Se la ve cuando va a cambiar el tiempo, al soplar fuerte el viento sur; aprovecha las tempestades; durante las tormentas se oye el ruido de cadenas entre los truenos. Ataca las majadas, come algunos animales y deja a muchos dañados. Es más frecuente que viva en Santiago del Estero, pero se dieron casos de apariciones de Almamulas también en Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca y Corrientes. Solo un hombre muy valiente puede salvarla quitándole el freno o cortándole la oreja. Se debe marcar con un cuchillo un cuadrado en la calle que simule una pieza, con una puerta hacia el lugar de dónde viene el Almamula. En ese cuadrado hay que quedarse incado, hacer un cruz, clavar un cuchillo en la tierra y ponerse a rezar. Cuando el alma se acerca hay que pararse de golpe y repetir las palabras: "¡Jesús, María y José!" (tres veces) con un movimiento rápido quitarle el freno de arriba de las orejas. En caso de resultar herida amanece ensangrentada y se la puede reconocer. Cuando se las descubre van perdiendo su poder. Si el hombre que decide atacarla no tiene verdadero coraje, ella lo matará. El cuchillo protege porque es acero y porque tiene una cruz entre el cabo y la hoja. Si algunos vecinos de un pueblo, trasnochando, la oyen, se defienden del miedo con oraciones. Piden por ella. Al toque o llamada de la primera misa, se transforma nuevamente en mujer y puede entrar al hogar. Lo último en tomar forma son los pies, las piernas y las uñas. Es el fantasma más temible de todos los que pueden aparecer y constituye un gran peligro para lo poblados. 

EL BASILISCO 


Ingresa esta creencia a nuestra provincia con los santiagueños que llegaron para trabajar en la zafra algodonera y los obrajes. Dicen las abuelas santiagueñas que el Basilisco es una víbora con patas y cabeza de gallo. Que tiene la mirada penetrante, que mata con solo mirar a los ojos a las personas. Además su aliento es tan fuerte, que las plantas se marchitan cuando él exhala su aliento sobre ellas. Nace de un huevo de gallo puesto a la medianoche, sin yema, y empollado por un sapo. Para matarlo se debe colocar un espejo delante de él, para que se auto fulmine. No rapta, ni asusta a las personas. Debe tenerse cuidado de encontrarlo por el riesgo de morir fulminado por su mirada. 
La dispersión de la leyenda hace que en el noroeste argentino se afirme, que los tesoros o "tapados" escondidos en las cuevas de las montañas, son custodiados por Basiliscos. Quizá esta afirmación sea una transmisión no sistemática de la creencia europea de los primeros tiempos de la minería. Decían los mineros que en los socavones morían víctima del aliento de este terrible animal. En realidad se trataba de gases venenosos, de cuya presencia aprendieron más tarde a protegerse. Como toda leyenda popular, cuando un fenómeno físico sobrepasa los conocimientos que ostenta el hombre que lo observa, encuentra una salida sencilla y satisfactoria, mediante la fabulación. En la antigüedad, los habitantes de la región de Cantabria (España) afirmaban conocer al Basilisco y el arma que utilizaban para protegerse de él, era un gallo que portaba debajo del brazo, para que cante ante la presencia del demonio, único capaz (el gallo) de contrarrestar su poder. En antiguos tratados de Historia Medieval y China, encontramos relatos de Basiliscos con mucha frecuencia. Además en Europa se acostumbraba bautizar las piezas de artillería, con nombres de animales que configuraban una alegoría a su poder de destrucción. Basilisco se llamó a una pieza de artillería, de bronce, de gran calibre, que cayó en desuso por lo incómodo de su manejo. 
A consecuencia de la imposición cultural que significó el implante forzoso de la religión traída por los españoles, y la silenciosa resistencia a abandonar sus antiguos dioses de parte de los nativos, se produjo un sincretismo desordenado de algunas cuestiones culturales. Entonces es común encontrar límites imprecisos entre paganismo y religión (oficial). Así tenemos presencia de Basiliscos en la concurrencia de Salamancas, o custodios de antiguos tesoros en oro y plata enterrados por los aventureros españoles u Obispos poderosos ante la posibilidad de saqueo. 


EL GAUCHITO GIL o SAN GIL 


Antonio Mamerto Gil Núñez, correntino mercedeño, vivió al margen de la ley, obligado por las circunstancias, según los sostenedores del mito. También se le adjudica la conducta de robar a los poderosos para ayudar los pobres. Estimo que por su fuerte y decidido amor a la libertad, que no obedecía obsecuentemente a los "señores" de su época, ganó la simpatía de muchos anónimos y resignados correntinos, que vieron en él, su reivindicación. Siempre contó con la protección de sus paisanos, que no sólo lo escondían de la policía, sino que disimuladamente dejaban un caballo de refresco, ensillado "por si lo precisa Gil". Cada 8 de enero, en el Paí Ubre, una encrucijada de caminos cercana a la ciudad de Mercedes, Corrientes , se dan cita miles de devotos creyentes en los favores y mercedes de este santo pagano. Además es costumbre por todos los camioneros o conductores que pasen frente a su santuario, tocar bocina para saludarlo, o detener la marcha un momento para elevarle oraciones. Llevan como souvenir cintas rojas que luego colgarán dentro de la cabina de manejo, estampas, o eligen entre una enorme variedad de objetos preparados en el mercado paralelo al de la fe que allí florece. El 8 de enero, aniversario de su muerte, los administradores del culto (particulares) llevan la cruz del santuario hasta la iglesia de Mercedes. Una vez bendecida, es traída en procesión hasta el lugar del rito, donde comienza el incesante desfile de creyentes que depositan ofrendas de todo tipo, y se dejan llevar por el clima de fiesta, cantando y bailando al compás de alegres chamamés que interpretan conjuntos profesionales y aficionados. 
Una leyenda justifica tanto fervor, y ésta está preñada de elementos católicos, cuya iglesia, a pesar de negarlo como culto oficial, ve con buenos ojos y además contribuye a la expansión del mito. Dicen que por razones políticas, Antonio Gil debió huir a los campos, acosado por poderosos estancieros que quisieron embarcarlo como combatiente en las luchas de las fracciones políticas de Corrientes de la época, los Azules y Colorados. En la clandestinidad, carnea animales de las estancias para comer, y de paso invita a los pobrísimos gauchos lugareños. Sorprendido por la policía, una partida lo llevaba a la ciudad de Goya para su juzgamiento. Al estilo de la época, el jefe de la partida, para evitar el agotador viaje a caballo, decide ejecutarlo, total informaría "intento de fuga". El suboficial se apresta a degollar a Antonio Gil, previamente colgado de sus pies a un algarrobo, cuando el reo le dice que espere, que un chasque traía la orden de liberación, lo cual no es escuchado. En realidad, un antiguo jefe político había conseguido el perdón. Cuando nuevamente el policía se dispone a ejecutarlo, Gil le informa que deberá invocarlo en sus rezos al llegar a su casa, para salvar al hijo que estaba muy grave de salud. La brutal matanza se lleva a cabo. A los pocos minutos llega el mensaje con la orden de liberación, pera ya era tarde. También el agente al llegar a su casa comprueba la gravedad de la enfermedad de su hijo. Reza a Gil, y milagrosamente el niño sana. Cuando estos hechos son relatados, la noticia corre como reguero de pólvora y al lugar del asesinato llegan sinceros y sencillos habitantes para pedir gracia al milagroso gaucho. El mito crece a ritmo sorprendente y llega a nuestros días, con una proliferación de santuarios, no solo en Corrientes y Chaco, sino en el norte santafecino y provincia de Buenos Aires. 
Los administradores del culto, hábilmente, venden folletos contando otra historia que afirma más la fe de los devotos. Por supuesto se encargan de contarla boca a boca. Dice esta leyenda, que cuando comenzaron a llegar los seguidores de Gil a la tumba, el dueño de la estancia La Estrella con campos contiguos a ésta, consiguió permiso para trasladar los restos del gauchito hasta el cementerio de Mercedes, aduciendo rotura de alambres y excitación de la hacienda. Llevado el cuerpo al cementerio urbano, comienzan las penurias para el estanciero. Mueren inexplicablemente sus animales, se enferman miembros de su familia, azotan sus campos tormentas y toda de clases de inconvenientes no lo dejan descansar. Convencido de que se trataba de un "mensaje", trae los restos a su lugar de emplazamiento original, terminando milagrosamente todos sus males. 

EL KAKUY 

El Kakuy: un hermano y una hermana vivían solas en el bosque, prodigándole aquel tanta ternura y cuidado que nunca se conoció mayor afecto fraterno que el suyo. Nada le hizo faltar a su hermana. Del bosque traíale la mejor fruta, las mas fragantes flores y la miel mas rica , sin contar con la exquisita carne de sus animales predilectos y la de los peces que abundaban en el río. En cambio, solo recibía de ella el trato más cruel. Cansado de soportar tanto tormento, un día la invito a una "meliada", pues, según le dijo, había encontrado una colmena repleta en la copa de un árbol corpulento. Llevada por la gula, le acompaño hasta el bosque próximo y cubierta la cabeza con la manta, para protegerse de las picaduras de abejas e insectos empezó a trepar ayudada de un largo torzal. Ya en lo alto, el hermano comenzó a podar la rama del árbol y una vez concluida la tarea desapareció. Sola queda la muchacha. Y de ver que no acudía su hermano, llamó. Llamó muchas veces y como no obtuviera respuesta se levantó el manto que la cubría y pudo recién darse cuenta de su tragedia. Gritó desesperadamente. Solo el eco, lejano, le contestaba. Pronto la noche cubrió el bosque. Llena de angustia aferraba con sus dos las ramas el árbol. Pero las horas de agonía, en el espasmo, transformaron los dedos en garras curvas de uñas afiladas. y cuando su ansia de bajar fue mas intensa, abrió los brazos y, transformada en pájaro, voló. Desde entonces el kakuy en su canto llama su hermano: ¡Kakuy, turay turay!. 

LA DIFUNTA CORREA 

En la entrada al Aeropuerto Internacional de Resistencia, sobre la Ruta Nacional Nº 11, podemos observar una humilde capillita, donde anónimos devotos encienden velas y dejan flores de papel o botellas llenas de agua, para que la Difunta Correa apague su sed. Esta es la característica del culto. Elevar oraciones para el descanso de su alma y pedir que interceda a favor de los afligidos por problemas de salud, cambiar la suerte que los que están en situaciones de sufrimiento límite, o cualquier otra merced que alivie las almas afligidas. 
El sitio donde descansan los restos de Deolinda Correa, se ha constituido en centro de reunión de desesperados que concurren esperanzados en los "milagros" de la santa pagana. Se han erigidos grutas para proteger de las inclemencias del tiempo a los testimonios del agradecimiento de sus seguidores. En paredes levantadas al efecto se han empotrado cientos y cientos de placas metálicas con inscripciones de agradecimiento. Se ha tejido una historia, una leyenda, para explicar el origen de esta creencia que convoca anualmente a miles de peregrinos al santuario de la Difunta Correa en el Cementerio Vallecitos en la provincia de San Juan. Dicen, vivía en San Juan un antiguo guerrero de la independencia, que gozaba de prestigio social, a pesar e su humilde condición, de relaciones muy estrechas con el gobernador, junto a su esposa y su única hija llamada Deolinda. Creció la joven de belleza singular, convirtiéndose en una mujer a la que todos miraban con admiración o codicia. El jefe de la policía local se enamoró de ella, pero no conseguía ser correspondido. Insistía, pero siempre encontraba la educada negativa a acceder a sus requerimientos. El amor encendió el corazón de Deolinda, y el responsable era un criollito del lugar llamado Baudilio Bustos. Desoyendo los lances de Rancagua (el jefe de policía) se "casa" con su hombre. Allí comienzan las penurias para la familia Correa. Primero, la muerte del gobernador, que pone a su padre en el sitio de "oposición", por lo tanto debe emigrar a La Rioja porque su vida peligraba. La obstinación de Rancagua, determina que enrole a Baudilio en las montoneras, siendo enviado a pelear en los llanos riojanos. Estoicamente soporta la pobreza, nuestro personaje, sin flaquear desoye las interesantes propuestas de su enamorado. Sólo reza a la Virgen del Valle, mientras crece en su vientre su primer hijo. Enterada de la prisión de Baudilio, decide viajar al encuentro de su esposo. La inexistencia de caminos, medios de transporte, y sobre todo de recursos, la hace dudar al principio. Pero finalmente emprende el camino, atravesando los cerros desconocidos, solo horadados por los arrieros cuyanos. Vencida por el cansancio y la sed cae muerta. Tres días después unos arrieros aciertan a pasar por el lugar y encuentran a la desdichada madre sin vida, pero milagrosamente su pequeño hijo vivo, mamando de los húmedos pechos de su madre. Los paisanos le dan sepultura, dando la noticia de que el niño se había salvado. Enseguida comienzan a visitar el lugar, míseros campesinos sanjuaninos, novios desairados, maridos engañados, todos los afligidos asisten erigiendo con el tiempo un santuario. En la actualidad , una asociación civil sin fines de lucro, dirige el culto, administrando los bienes que dejan los devotos en ofrendas. Además de flores de papel, botellas con agua, placas metálicas con inscripciones de agradecimiento, sus seguidores se desprenden de cosas valiosas para ellos, como televisores, bicicletas, dinero en efectivo, etc. La festividad de la Difunta Correa, es uno de los mitos populares nacidos espontáneamente, más importantes del interior argentino. 


LA SALAMANCA 

La Salamanca: La salamanca es la residencia del tío ( el diablo, mandinga, el malo, Zupay, son algunas de sus denominaciones en la Argentina ). Allí, acuden además las brujas como doncellas de hermosos cuerpos, lujosamente vestidas o semidesnudas ( a veces solo tienen un pañuelo para bailar ) ; los brujos, los aparecidos, las almas condenadas y los hombres y las mujeres que desean realizar un contrato. Todas las noches hacen una gran fiesta y la música se oye a un kilometro a la redonda: el golpe de las cajas, las guitarras, los cantos y las voces de la gente que habla. Se sirven los más deliciosos manjares, vinos de todas las clases en copas de oro. Pero lo más maravilloso de todo es la música que atrae a quienes andan cerca especialmente a los borrachos, que sin darse cuenta, se mezclan con los que se divierten en la Salamanca. Algunos describen las Salamancas como escuelas donde los profesores son diablos. En nuestra provincia se han recogido noticias de Salamanca en el departamento de Figueroa, en la Banda , en Rio Hondo (una de las mas importantes) y en Salavina. No todas funcionan los mismos días. La mayoría realiza fiesta todas las noches hasta el primer canto del gallo al amanecer, sonido que deshace todo aquelarre. Sin embargo existen algunas que abren sus puertas solo los martes y los sábados desde el atardecer y muchos afirman que hay Salamanca de 12 hs. a 13 hs., por la tarde al oscurecer y de 24hs. a 1hs. Quienes han ido a buscar de día la entrada no la encuentran. Lo mas apropiado para los que deseen entrar será intentarlo los sábados a la medianoche, pues no existe ninguna en todo el país que no este abierta esos días. El diablo puede aparecer de diversas maneras al forastero que atraviesa su territorio o que se atreve a buscarlo; pero lo frecuente es que llegue montado en un caballo blanco o en una mula negra; vestido de gaucho con botas y bombacha. Su vestimenta revela gran elegancia y riqueza; pero la cara no se logra distinguir. El encillado lleva todas las prendas de plata y las riendas, las espuelas y los enchapados producen al andar el ruido del metal. el diablo brilla en la noche de luna e invita a pasar a la fiesta. Otras veces es un niño desnudo que llora de frío, pero que cuando ríe, muestra agudos dientes y echa fuego por la boca. Sin embargo hay quienes lo han encontrado en actitud más cotidiano cebando mate. Habla a los hombres de la forma de conseguir grandes y fabulosas riquezas y los invita a firmar un contrato. Convida licor y toma junto a los infortunados. Quienes acamparon cerca de alguna Salamanca porque iban viajando y fueron invitados por el diablo y las brujas a la fiesta, cuentan que han pasado la noche allí; pero al alborear, sin saber como ni porqué se han encontrado en el mismo lugar donde habían acampado, en la cama que habían tendido en el suelo. Todos los paisanos saben que es muy difçícil embromar al diablo y a los brujos y brujas; pero hay algunos como el viejo Miranda que lo han logrado. Los hombres que han ido a ver al diablo, y han realizado tratos con el cambian de carácter, se hacen mas taciturnos y reservados como si anduvieran pensando en el convenio hecho. Los de carácter mas débil llegan a enloquecer. Quienes no quieren hacer trato con el, pelean. A estos hombres le sale sangre por la nariz varios días. Todos coinciden en que una vez adentro se debe tener mucho coraje pues hay que pasar por determinadas pruebas (que varían según el lugar). Por lo general aparecen animales peligrosos (tigre, leones) o ponzoñosos (serpientes, arañas) en diversas entradas sucesiva; hay que estar tranquilo, como si nada, pues de hecho se trata de pura apariencia (si el aspirante tiene miedo, puede volverse loco). Luego hay que escupir o pisotear imágenes religiosas de santos o del mismo Jesucristo y debe renunciarce a la propia religión; si alguien pronuncia el nombre del Salvador, desaparece todo. Hay habitaciones con muebles de oro. Un salón lujosamente alumbrado donde en vajillas y copas de oro se sirven los manjares mas exquisitos, los vinos y las bebidas mas variadas y deliciosas. En carnaval, ocurre que los integrante de algunas Salamancas salen a festejar yendo de un lugar a otro. No se los puede ver pero se oye la música, las risas y los cantos. Entonces, la gente se persigna. 

EL SACHAYOJ 


El Sachayoj: es el dueño del monte de Santiago del Estero. Aparece como un hombre vajito, con mucha barba y sombredo aludo. Lleva quirquinchos de todas las clases colgados del cinto. Cuida la selva, es su protector. Evita que se cacen animales y se corten árboles, gritando y asustando a la gente. Imita los sonidos de las hachas y cuando un hachero lo oye cree que es su compañero, sigue el ruido y se pierde. 

LA MUJER DE BLANCO 

En los aislados parajes y alejadas poblaciones de la incipiente Provincia del Chaco, durante los últimos cincuenta años del Siglo XX, algunos caminantes afirmaban haber tenido encuentros con la “Mujer de Blanco”. Esta aparición se manifestaba como una joven de hermoso cuerpo, vestida de tul blanco cubriendo su humanidad hasta los pies, que levitaba, y acompañaba a los solitarios que se aventuraban durante las noches en barrios periféricos o caminos de poco tránsito. 
Personalmente recogí versiones en lugares con preeminencia de población oriunda de la Provincia de Santiago del Estero. Nadie afirmó ser atacado por el fantasma. En el peor de los casos, ésta, le acariciaba sus rostros con el tul mientras caminaba a su lado, o sentada en el “anca” (parte posterior del lomo) del caballo, sin proferir palabra. El sentimiento de consternación y miedo fue aprovechado por las madres de jóvenes audaces, que les advertían de la aparición, si salían de parranda durante las noches, sobre todo en días laborables. Recuérdese que en esos tiempos, no tan lejanos, por el arraigado machismo de nuestra sociedad, las damas jamás andaban solas luego del oscurecer. 
En la zona rural y barrios de Las Breñas, había una especie de miedo colectivo a la aparición. Por ejemplo, en una oportunidad, me tocó vivir una tensa situación de temor, ante la aparente presencia de la “Mujer de Blanco”, que veíamos moverse, un grupo de estudiantes secundarios que regresábamos de un baile en la zona rural, en una encrucijada de caminos. Llegamos a dispararle con un arma de fuego, a la forma que, para nosotros, muy sugestionados, veíamos levitar desplazándose de un lugar a otro. Pasado el impacto inicial, y llevados por la inconciencia de la juventud y el alcohol ingerido, fuimos a su encuentro, descubriendo que era un quebracho blanco seco, descascarado, tumbado entre el ramaje, que brillaba con la luz de la luna, sin que se haya movido jamás. 
También escuché a muchos descendientes de europeos en la Provincia de Misiones, hablar de este espanto americano. En las cercanías de los Saltos de Tabaí (cercanos a la ciudad de Jardín América), dicen, una mujer etérea, vestida de blanco suele sentarse sobre el capot de los automóviles, para acompañar a los turistas durante un corto trayecto. Otras veces se la observa flotando por la banquina de la ruta nacional Nº 12, en el tramo entre el balneario y la ciudad. 
La actitud siempre es de escapar de su presencia, o de ocultar la cara. Pero algunos, con algo de descreimiento y coraje han descubierto que se trata de pura sugestión. Por ejemplo, me contó un criollo que residía en el Paraje Loro Blanco (en el triángulo formado por Las Breñas, Corzuela y Pampa del Infierno, que cierta vez cuando regresaba de la casa de su novia a caballo, se le sentó la mujer en el anca del caballo, acariciando su cara durante un largo trayecto. Después de rezar profusamente, haber soportado el miedo y transpirado con abundancia quiso tomarla, para descubrir quién era. Descubrió se trataba de su pañuelo (llevado al cuello) que con el viento le rozaba el rostro. 

LA CAÑA CON RUDA 


En toda el área guaranítica, y allí donde esta cultura ha calado en su expansión, con actitud casi religiosa, se cumple el rito de beber “caña con ruda”, todos los 1º de agosto. El preparado, para combatir lo supuestos males que podrían venir con este mes, se elabora días antes, y debe ingerirse como primer alimento del día. En la actualidad se ha “modernizado” en sus componentes. Del licor fabricado con chañar, algarroba, patay o tunas, se pasó a la caña (la más popular es la caña paraguaya) y el lugar de la “contrayerba” (mezcla de hierbas medicinales) ahora es ocupado por la ruda. 
Según cronistas de la conquista, en esta época del año (agosto) se producían grandes lluvias, las que, agregando el frío estacional, provocaban enfermedades, algunas epidemiológicas. Muchas aldeas se diezmaban a causas de las pestes. Los nativos encontraron la forma de combatir los males. A través de sus chamanes elaboraron el remedio consistente en mezclar hierbas con licores, del cual debía beberse un trago al comenzar la estación de las lluvias chaqueñas (hablamos del Chaco Gualamba). 
El encuentro de culturas, generó la predominancia de la conquistadora que cambió los componentes, llegando a nuestros días tal como se la conoce. Aquel que no compra caña en los comercios, mezcla agua potable con alcohol etílico en proporciones que varía según el gusto, le agrega hojas de ruda maceradas, y se colorea el compuesto con azúcar quemada. Más cerca en el tiempo, los “gringos” le agregan cáscara de naranja al quemar el azúcar. El preparado debe estacionarse varios días, para permitir la conjunción de las sustancias que componen el remedio. 
La moderna medicina, aconseja vacunar a los ancianos y a las personas de bajas defensas, al llegar el invierno, para evitar la gripe. Es posible que se hayan operado cambios climáticos importantes, que trasladaron en el tiempo, la práctica cultural. 
La imaginería guaranítica le adosó virtudes a los componentes y al compuesto mismo. Desde afirmar que una ramita de ruda colocada debajo de la almohada del cónyuge poco cariñoso, cambia su actitud haciéndolo mimoso, hasta llevar una rama en la oreja para calmar los dolores menstruales. Algunos médicos antiguos han hablado de las virtudes de la ruda para calmar la fiebre producida por picaduras de avispas, hasta ser efectiva para demorar los efectos del veneno inyectado en una mordedura de víbora. 
Sin dudas, esta inofensiva práctica, forma parte del folclore guaranítico fuertemente arraigado en el Chaco. 

LA TELESITA 

La Telesita: Telesita, telesita, santa laica. Es casi imposible nombrarse santiagueño sin haber alguna vez escuchado su nombre. Su figura desaliñada, errante, todavía deambula por nuestros polvorientos caminos en busca de una chacarera. Telésfora Castillo, tal era su nombre, nació según Angel Lopez, allá por los pagos de Tolojna, en el departamento Figueroa, 1888 aproximadamente. Hija natural según lo aportado por el mismo autor Felipe Castillo. Y aunque sobre esto no hay precisión, ya que son muy variadas las versiones al respecto, en general se coincide en ubicar en dicho departamento el lugar de su nacimiento. Solía ser según Lopez de regular estatura, de tez trigueña, ojos negros y vivaces, muy simpática, de espíritu inocente y rara belleza. Todos coinciden en descubrirla cubierta por un vestido echo con jirones, que ella misma gustaba deshilachar. 

LEYENDA DEL CRESPIN 

Cuentan que un día, estando el marido sumamente enfermo, doña Crespina salió en busca de remedio. En el pueblo, luego de comprarlo y mientras volvía al rancho, unos parientes la invitaron a una fiesta. Para evitar hacer un desprecio, ella accedió, pero con la intención de quedarse poco tiempo. Entusiasmada en el alboroto del jolgorio, olvido la noción de las horas. Alguien le avisó que su marido estaba muy grave, y ella pidió que le hicieran llegar el remedio que tenía consigo. Excitada por el barullo y la música continuó danzando. Mientras lo hacia llegó otro mensajero y le dijo que su marido se estaba muriendo y la llamaba a su lado. Pero indiferente a la urgencia del momento, ella continuo divirtiéndose , suponiendo que llegaría a tiempo. Hasta que llego alguien, vestido de luto, para darle el pésame, pues su marido ya había muerto, e invitarla a regresar a su casa :-Hay tiempo para llorar- había dicho doña Crespina, y siguió bailando. La inapelable sentencia divina la condenó por ello a que eternamente llorara el nombre de su esposo, convirtiéndola en un pájaro nocturno. Por eso, todas las noches, un gemido quejumbroso expía esa culpa llamando a su hombre: ¡Crespín! ¡Crespín!Como vemos, la mayoría de estas narraciones populares tiene una finalidad aleccionadora. Hay entre líneas un manifiesto mensaje moral- religioso. Porque el Ser Supremo castiga a los culpables, convirtiéndolos en feos pájaros nocturnos, que perturban el ánimo de sus ocasionales oyentes con su silbos lúgubres o su fea aparición, como es el caso del Yanarca o “ataja caminos”. Al igual que el Crespín, ella corporiza también el arrepentimiento eterno, en lo que recuerda lo que le paso al gaucho que no supo escuchar la voz de Dios. La yanarca – de patas largas y de ojos grandes-vuela bajito, al ras del suelo, mientras aparece y desaparece de la huella, acompañando al caminante.Pero así como Dios castiga la maldad también premia las virtudes. Y si al culpable lo condena a las sombras de la noche, a los otros le brinda la luz de la mañana. Si a los malos les elige oscuras plumas y plañideros silbos, a los buenos les regala vistosos colores y dulce canto. Tal es el caso de la Calandria , leyenda que es un ejemplo para las madres desnaturalizadas. 

LA LLORONA


Cuando los españoles sientan reales en América, comienza un proceso de mestizaje incontenible, a pesar de los esfuerzos por evitarlo, realizados por misioneros y jefes. El amor entre los soldados y nativas, estaba por encima de los intereses económicos y religiosos que motorizaron la conquista. Estas relaciones, clandestinas en principio, aceptadas gradualmente luego, generó sublimes historias, pero desnudó muchas veces la miseria humana que expuso el español en su relación con los nativos. Encontramos aquí, es probable, algunos elementos que conforman el origen de las fabulaciones sobre la presencia de mujeres encarnadas en espantos americanos. Las apariciones de ellas en solitarios caminos o apartados parajes, tuvieron distintas justificaciones y distintos objetivos en los regentes sociales que las generaban, esparciendo las historias mediante la transmisión oral. 
Algunas veces es un alma en pena purgando pecados incestuosos, otras una mujer que abandonó a su marido y vaga pagando su deuda, o una madre que mató a sus hijos por lo tanto la condena es inevitable. La presencia de aparaciones de mujeres se verifica en Colombia, Argentina, Puerto Rico, México, Chile. En cada lugar tiene un nombre carcterístico y aparece por distintas razones. Ya sea para castigar a algún novio o marido adúltero, para proteger con su compañía a algún alma piadosa, o simplemmente para contar su pena. 
En México dicen que una princesa inca se enamoró de un apuesto funcionario español, con quien tuvo apasionado romance. Cuando nace el hijo (bastardo para el civilizado) no podían mostralo públicamente, por lo tanto la joven lo ahoga en un arroyo cercano a la ciudad. Tiempo más tarde, el español debía cumplir con ciertas reglas que su círculo social imponía, por lo tanto contrae matrimonio de conveniencia con una española. El arrepentimiento y el dolor hicieron presa de la nativa, que pierde la razón. Todos los atardeceres llega hasta el lugar del crimen, para derramar lágrimas y gritar su dolor. Su actitud no comprendida y su conducta despreciada tanto por el conquistador como por los de su sangre, aceleró su muerte. Desde entonces, afirman, cada atardecer se oberva a una mujer que vaga gimiendo sin rumbo en las cercanías del curso de agua, y cuando alguien se aventura solo por esos lugares, lo acompaña llorando, pidiendo que escuchen sus cuitas. Sólo consigue espantar a los caminantes ocasionales. 
La versión conocida en Costa Rica, tiene orígenes más cercanos. Dicen allí que una joven que vino del campo a la ciudad para trabajar como doméstica en una casa acomodada, se enamora del señorito de quien tiene un hijo. Apenas descubierto su embarazo es despedida. También en su hogar encuentra incomprensión. Allí la rigurosa moral católica hace que sus padres la expulsen del hogar, y sea despreciada por sus familiares y amigos. Como acto deseperado ahoga al niño en un arroyo, lo que le produce un dolor incontenible, llevándola a la muerte. Después de su deceso, dicen vaga la Llorona por los caminos buscando castigar a las madres desamoradas o para contar a algún caminante su desgracia. 
Es indudable que estos relatos practicados en ruedas nocturnas especialmente, despertaban el interés de auditorios jóvenes y de seres temerosos. Advertida esta característica por los ancianos, aprovecharon éstos, para transmitir mediante estas historias determinados valores morales. En aquellos lugares olvidados de dios, no había escuelas, es decir que la transmisión sistemática de la cultura se hizo mediante estos relatos. Por eso en toda América, se atemorizó a las muchachas, para que resistan ante el llamado irresistible de sus impulsos amorosos, muchas aprovechado despiadadamente por inescrupulosos señoritos. 

LA LUZ MALA

La Luz Mala, Fuego Fatuo, o Farol de Mandinga es una de las creencias populares más arraigadas en el norte argentino. Finalizada la conquista territorial y espiritual de esta parte de América a mano de los españoles, las huellas que dejaron son indelebles, y este se verifica en la conformación de muchas leyendas que circulan aún la actualidad. En cuanto a la Luz Mala, dicen se trataría de antiguos tesoros en oro y plata perdidos por los conquistadores, cuando fueron asesinados en emboscadas por los nativos. Esos bienes se enterraron producto de la erosión, o simplemente fueron escondidos por sus dueños, cuya ubicación algunos afirman conocer, tejiéndose cuentos del tío victimando a cándidos paisanos. En el noroeste argentino, afirman que las luces son los brillos del metal dirigidos por las almas de sus antiguos dueños, que intentan atemorizar a quien acierta a pasar por el lugar donde está ubicado. Se afirma que el día de San Bartolomé (fecha en que el diablo no tiene la vigilancia de los ángeles) es el propicio para descubrir el lugar de ubicación de un "Tapado" (Tesoro) Ese día Satán busca almas ingenuas que se aventuren movidos por la codicia a esos lugares. Indudablemente el miedo a la muerte, y la concepción religiosa del mal, generan en la intimidad del pensamiento estas fabulaciones. 
En nuestra provincia, esos avistamientos de luces serían almas en pena, que buscan contar sus cuitas a quien quiera escucharlos, pidiendo eleven oraciones que ayuden a obtener el perdón divino. Por supuesto que producen terror a quien la divisa. En las regiones central y sur del Chaco son moneda corriente las historias de apariciones de Luces Malas. Incluso yo he tenido la oportunidad de observar su presencia, de distintas formas, experiencia que resume todo lo referente a esta creencia. Es decir nunca fui molestado, ni observé extrañas formas o ruidos. Escuché relatos de golpizas, de asustar cabalgaduras, de frenar violentamente los biciclos, y floridas especulaciones respecto de contratiempos sufridos a causa de la luz. Quizá se deba a algún sentimiento de culpa muy íntimo, que actuó sobre la psiquis del paisano instalándose en su sector consciente, una ficticia experiencia de castigo por la falta que carga. 
La explicación más corriente a este fenómeno real, es el de creer que se trata de gases fosforescentes generados por la descomposición de huesos o metales nobles. Serían gases con esa propiedad física, que por tener una densidad distinta al aire que lo contiene no adopta su forma, aglutinándose en forma de bolas, y por su peso específico infinitesimalmente distinto al aire de la atmósfera, serían movidos por la menor brisa. Nuestro organismo no siempre percibe el movimiento de la masa de aire, lo que explicaría el movimiento de traslación del fenómeno. También nuestro territorio fue surcado por españoles portadores de cargamentos de metales preciosos traídos del sur del Imperio Inca. Además podría haber acumulación de huesos de animales producto de sequías, o de cementerios de nativos. Todas especulaciones de dan fuerza a la creencia de la descomposición de estos elementos, como generadoras de la Luz Mala.

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